Perdonad que me haya demorado en relatar las impresiones de esta prueba, pero la feroz gripe que me atenaza me ha mantenido en cama hasta el mediodía del domingo, y no he tenido ganas ni de mirarme. Ahora que estoy un poco mejor aprovecho...
Inicio aquí mi modesta crónica (con el permiso de nuestro cronista oficial “El Vigía”, que al igual que la mayoría de los miembros no asistieron a esta convocatoria, pues al día siguiente estaban inscritos en otra prueba) de la IV Carrera Popular Palomares del Río.
Amaneció una mañana estupenda para afrontar la prueba que nos esperaba en la romana “Columbaria”, así que, tras un adecuado desayuno de la tierra, nos pusimos en marcha a eso de las 08:50 horas. De camino hacia allí ya barruntaba que las condiciones iban a ser ideales: cielo gris, temperatura de unos 17 grados, una agradable brisa…
Una vez en el lugar, el recinto ferial, y tras la pertinente recogida de los dorsales y en esta ocasión de chip para el control de corredores, los tres miembros del club que hicimos acto de presencia (Paco, Mario y este lechón que escribe) fuimos inmortalizados por nuestra fotógrafa oficial en el día de hoy, Janet, que nos acompañó y animó durante toda la carrera.
La asistencia se presumía escasa a tenor de los allí congregados, resaltando la numerosa presencia de nuestros ya habituales compañeros de fatigas que conforman el club “Los Lentos de Torreblanca”.
Llegada la hora de comienzo, prevista para las 10:00 horas, nos fuimos acercando al arco de la “Diputación” inflado para la ocasión, cuando el “speaker” de turno avisa por megafonía que la salida será en la calle de arriba, y que nos fuéramos desplazando hacia allí.
Tras unos minutos de desconcierto y caos, conseguimos averiguar que la línea de salida en esta ocasión era realmente literal, pues consistía en una línea roja de unos 5 centímetros de ancho, pintada en el asfalto.
A la voz de “Preparados, listos, ya…” del speaker, nos ponemos todos en marcha sin incidentes, más debido a la escasa participación (128 corredores) que por la correcta organización de la prueba.
A partir del kilómetro y medio aproximadamente, ya no puedo aguantar el ritmo de Mario, que poco a poco se va desmarcando de este que escribe, manteniendo también un ritmo muy bueno.
A falta de kilómetro y medio para la llegada a meta, soy alcanzado por el amigo Arenas, marchando a la par hasta que a 200 metros del final aprieta el ritmo para marcharse por delante sin que pudiera hacer nada para remediarlo.
La carrera discurre en parte por las calles del pueblo, por un parque del mismo y por caminos de tierra del extrarradio (por cierto, aprovecho para decir al Ayuntamiento al respecto, que ante actos en los que concurren personas de otros lugares debería cuidar un poco su imagen y mantener en condiciones lugares como este parque que presentaba un aspecto de total abandono, máxime cuando forma parte del recorrido.
En conjunto bastante bonito, pues llegaban a combinarse trayectos de auténtico Cross con recorridos típicamente urbanos.
Lo que no tiene perdón de Dios es la falta de señalización de los kilómetros a lo largo de la carrera, que digo yo, que con pintarlos con cal, tiza o un rotulador gordo en el suelo hubiera bastado, no hacía falta hacer una gran inversión…Y eso de no saber el ritmo que lleva uno (para colmo, el crono que llevaba yo no me funcionó) o la distancia que resta, a mi me desquicia…
La entrada en meta fue correcta, pues no hubo que esperar las habituales colas para la toma de tiempo a que estamos habituados, pues quedaba registrado al pasar el chip por las plataformas situadas a pie de la meta.
Nuestro Paquito iba a realizar un tiempo cojonudo, su mejor media hasta ahora, a pesar de haberlo pasado fatal durante todo el recorrido por las lesiones ampulosas que le habían provocado en las plantas de los pies unas plantillas que llevaba en las zapatillas.La habitual bolsa del corredor tampoco estuvo nada mal dada las circunstancias de penuria que sufren los consistorios a día de hoy (Frutas, bebidas isotónicas, camiseta de algodón, camiseta técnica…).
En la zona de llegada no pudimos disfrutar del clásico reparto de la rubia más deseada “la cruzcampo”, ignorando si en el interior de la caseta municipal repartieron este preciado líquido y algunos aperitivos, pues no nos quedamos a la entrega de trofeos.
Si habría que mencionar la rapidez con que la organización iba colgando los tiempos de los corredores en un tablón situado a tal efecto, lo que nos permitía hacernos una idea del trote cochinero que habíamos llevado algunos… (afortunadamente, los otros dos miembros del club presentes hicieron una media muy digna).
Como conclusión, decir que la experiencia ha sido positiva, si bien, aunque esta prueba goza de bastante juventud (esta es la cuarta edición), hay bastantes aspectos a mejorar, empezando por la promoción de la misma para aumentar la participación, y siguiendo por la señalización del kilometraje, cosa que considero esencial.

espectacular reportaje fotográfico....Buenas marcas, sobre todo Paco que está que se sale...
ResponderSuprimir