Sobre las 19:45 horas me dirigí hacia la Isla de La Cartuja y conseguí aparcar fácilmente en los aparcamientos que hay entre el viaducto y el Estadio Olímpico. Aún faltaban casi dos horas largas para que el legendario soriano Fermín Cacho (medalla de oro en 1.500 en los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1.992) y que ejerció de padrino, diese el pistoletazo de salida; por lo que tranquilamente me fui enfundando y acomodando mi indumentaria deportiva mientras otro deportista, un tal Rafael Gordillo Vázquez me contaba extensamente sus peripecias deportivas en el Real Betis Balompié, en el Real Madrid, en el Sporting, en la Selección Española, de fútbol, etc. a través de las ondas de Canal Sur Radio desde el programa “Encuentros”, que dirige y presenta Joaquín Duran.
La masa de 20.000 corredores ya se iba notando a esa hora mientras los "gorrillas" oficiales del Ayuntamiento o cuervos-bovis, aprovechaban el tirón y hacían su particular agosto, euro a euro de cada cohe aparcado. Indeseable presencia que contrastaba con la escasez y casi nula comparecencia de la Policía Local regulando el caótico tráfico.
Antes de darse la salida de la carrera, el Concejal comunista quiso hacerse la foto micrófono en mano, pero se llevó una sonora pitada de los que estaban cerca de la línea de salida y tuvo que callarse la boca. Supongo que escuhar a cientos y cientos de corredores gritando ¡fuera, fuera!, ¡chorizo!, ¡sinvergüenza! no debe ser agradable y debe impresionar bastante.
Pelucas rúbias y de estridentes colores de travestidos corredores; barcas de cartón alusiva al Guadalquivir; pancartas y una original carreta rociera animaban el ambiente al son de música house hortera con las voces y chistes malos del spiker de siempre completaban el ambiente; un ambiente siempre de alegría, de ilusión y de camaradería de una temporada deportiva que empieza y de muchos corredores para los que es su primera Nocturna.
Cabezas y más cabezas humanas que se extendían varios cientos de metros por delante y por detrás de mi. A las 22:00 h. se daba la salida a los deportistas llamados "elite" y cinco minutos después al "rejú" de los deportistas populares. Tenemos que ir andando casi cinco minutos, no hay espacio físico para correr. Los primeros kilómetros los hacemos lentamente, yo creo que por encima de los 6 minutos y medio. El cielo amenazaba lluvia pero el buen Dios se comportó con nosotros y solo hizo un amago de lluvia por Los Remedios y Triana.
Poco a poco la marabunta de corredores se va dispersando pero aunque el tiempo acompañaba lo cierto es que se hizo de rogar el primer y único puesto de avituallamiento, que no pudimos alcanzar hasta el kilómetro 8, ya en la Ronda de Triana. IMPERDONABLE SEÑOR TORRIJOS.
Kilómetro 8 que me sorprende gratamente pues pensaba que íbamos por el 6. Tomo agua y recupero el resuello, mire el crono y ver que a pesar de todo iba por debajo de cinco minutos el kilómetro de media, me animó para seguir corriendo.
Demasiados corredores que implica cambios de ritmo constantes. No es una carrera para conseguir marcas sino para disfrutar del paisaje nocturno de la ciudad mas bella del mundo por las orillas del río, por la calle Torneo, por el Paseo de Colón, por Los Remedios y Triana y vivir el ambiente deprotivo-festivo que se respira en ella.Me siento bien hasta el kilómetro 8,5 situado frente a Torre Triana. Ese tramo sin gente hasta las proximidades del estadio se me hace casi interminable: ahora siento un poco de flato, ya no soporto los cambios de ritmo, siento mucha calor y antes de llegar al Estadio paro brevemente dos veces, una vez a la altura de Torre Triana y otra pasado el Consulado del Reino de Marruecos, ya en el Camino de los Descubrimientos. Pero deportistas en mejor forma que yo me animan en las dos ocasiones a seguir corriendo.
No podía más. Estaba hecho polvo, me asfixiaba. Para como el tobillo del esguince que me lesione haciendo el Camino del Apóstol Mártir me estaba pasando factura y me dolía muchísimo. Pasamos el kilómetro 11 ya casi en el Estadio y me llevé la decepción de que todavía faltaba por lo menos otro kilómetro mas para terminar. Por fin entramos en el coliseo y recorremos como hormigas la galería subterránea, dando media vuelta bajo las gradas hasta salir por fin a la pista, donde el público no dejaba de aplaudirnos. Menos mal, ya estábamos terminando lo que parecía imposible. Ya se veía la Meta a una vuelta solo de pista, lo que hizo subir mi adrenalina; mastique y saboree el momento, ya con la boca de nuevo seca y sin saliva. Traspase el arco de llegada y miré de nuevo el cronómetro que marcaba 62 minutos justos. ¡LO CONSEGUÍ! ¡TERMINÉ!
Como cada año, no dejaban pararnos tras la línea de meta para que no formásemos un tapón que impidiese la llegada del resto de atletas. Nuevamente, ya andando, nos conducen por las galerías bajo las gradas hasta un espacio vallado fuera del estadio donde nos reparten zumo de naranja en puestos de McDonald's, botellines de Powerade y en los mostradores de Cruzcampo cerveza a tutiplen. La novedad de este año ha sido que la bolsa del corredor se recogía al salir de ese espacio vallado en vez de a la entrada del mismo, con lo que la mayoría de la gente no se ha quedado departiendo sobre las incidencias de la carrera. Todo comprensible ya que han sido, hemos sido, demasiados los que hemos participado en este evento deportivo singular. OBJETIVO COMPLIDO.
TODO ES RESULTADO DE UN ESFUERZO. SÓLO SE AGUANTA UNA CIVILIZACIÓN SI MUCHOS APORTAN SU COLABORACIÓN AL ESFUERZO. SI TODOS PREFIEREN GOZAR EL FRUTO, LA CIVILIZACIÓN SE HUNDE. (JOSÉ ORTEGA Y GASSET).
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