miércoles, 18 de enero de 2012

CROSS DE ITÁLICA: EL CRONÓMETRO, A UN SEGUNDO PLANO

Gracias.
Gracias a la generosidad de J.R. Running, que me ofreció el sábado el dorsal de su hermano Enrique, este domingo pasado participé en tan emblemática prueba deportiva, dificultada más en si que por su aspero e irregular recorrido, por una bendita lluvia (fina, pero abundante y constante, ya anunciada el día anterior por los servicios meteorológicos), que convirtió el terreno milenario municipium civium Romanorum, en un autentico lodazal, donde en mi caso lo más importante, más que el tiempo empleado, era no resbalar, caer ni lesionarme; aunque tengo que reconocer que correr bajo la lluvia me gusta, debo ser masoca y me gusta correr sintiendo la naturaleza en todo su esplendor, la limpieza del aire, sentir el agua natural en mi cara para después empapar todos los poros de mi cuerpo, el olor de la tierra mojada que me transporta a otros tiempos muy lejanos, cuando jugaba al fútbol en la calle sin asfaltar de mi infancia, siempre jugano de defensa para dar patadas a las espinillas de los jugadores contrarios, o de portero porque eso del deporte inglés nunca se me dio bien. 

Antes de de empezar a correr, dos de los participantes discutiendo por quien pagaría la cuenta.
En el Cross de Itálica acudimos el referido "chupacamara" J.R. Running, el cordial Paco Tráfico, el rumboso Runner 28-PK (Ilustrísimo Señor Tesorero del Club), que acudió al evento con la cartera llena de billetes de cincuenta euros, y que gustosamente sufragó después de la carrera cuatro botellas de rioja, amen de las correspondientes viandas y condumios en la Gran Venta Italica Casa Venancio, que nos dio refugio para guarecernos del diluvio después de la prueba y poder secarnos algo y cambiarnos.

Los cuatro magníficos
La entrega de la bolsa del corredor estuvo algo mejor organizada que el último año que me prometí no  volver "nunca mais", aunque la deficiente Organización deberá aprender y asumir que tienen que repartir las tallas de las camisetas que a cada corredor le vaya mejor y no darlas casi como si los repartidores de las mismas fueran los Reyes Magos tirando caramelos al vuelo, a ver si te toca de miel o de menta, de Solano o de Pictolin.

Tintos de Rioja y buenas viandas para reponer las enérgías perdidas
Ufff.....como estaba la carne en salsa...





Los cuatro con un ojo ya para cada lado.
Finalmente fue la Tesorería la que corrió con todos los gastos, como se ve sin ningún dolor por parte de su Ilustrísimo Titular.







Estado de los zapátos del fotógrafo, después de la carrera.










































Fotos: Paco Tráfico.

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CROSS DE ITÁLICA: EL CRONÓMETRO, A UN SEGUNDO PLANO
r. román / sevilla
ABC de Sevilla, Día 16/01/2012 - 07.33h
La carrera popular contó con 1.500 participantes que disfrutaron a pesar del frío y la intensa lluvia
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gogo lobato
Los participantes de la carrera popular, en el momento en el que tuvo lugar la salida

Entre la carrera internacional femenina y la masculina tuvo lugar la prueba que contaba con más participación. Mil quinientos corredores se apuntaron antes de que la organización, para el buen desarrollo de la prueba, cortara el cupo de inscritos. Fue la carrera popular, ésa en la que el cronómetro queda a un lado y lo importante es echar un buen rato practicando deporte, aunque el espíritu competitivo nunca desaparece. Ni siquiera la intensa lluvia provocó que la participación disminuyera, algo que, inevitablemente, sí ocurrió con la asistencia de público.

Pero a las 12.30, meteorología aparte, en la línea de salida todo eran risas y buen ambiente. Los mejor preparados físicamente intentaban hacerse con un buen sitio para evitar las aglomeraciones en los primeros metros, pero el resto de participantes sólo pensaba en pasárselo bien y sentirse por unos instantes como el mítico Bekele.

Gente de todas las edades salió al oír el disparo del juez de la carrera, que se tuvo que retirar rápidamente ante la avalancha de corredores que se le avecinaba. Itálica retumbó, y las historias personales comenzaron a sucederse. Gente orgullosa de participar representando a su club de atletismo, aficionados al fútbol portando camisetas de Betis y Sevilla, y personas anónimas que sólo iban a practicar deporte. Como por ejemplo, Luis y Ana, pareja de unos 30 años que han aumentado sus actividades en común con el Cross de Itálica: «Mi mujer se empeña en que le acompañe cuando ella se va de compras, por lo que mi respuesta fue que lo haría, siempre y cuando ella hiciera lo mismo cuando yo fuera a carreras populares. Yo ya cumplí mi parte, a la que, por cierto, le estoy cogiendo el gustillo, y ella la está cumpliendo hoy —por ayer—. El único pero es la lluvia, que al final nos va a tocar a los dos limpiar el barro de la casa...».

Ambiente familiar

No sólo parejas matrimoniales o grupos de amigos se pudieron ver por Santiponce, sino que familias formadas por padres entrados en los 60 e hijas que superan los 30 también realizaron los 7.000 metros del recorrido: «Mis padres —comenta Laura— me inculcaron el deporte desde pequeña, así que este años nos hemos querido juntar los tres. Ha sido una experiencia inolvidable». Y para aplacar el frío y la lluvia los que lo tuvieron más claro fueron Álvaro y su novia Ángela, que dieron la receta para el resto de participantes: «Rápido a casa, una ducha caliente y a comernos unos huevos fritos con chorizo y patatas». Y el año que viene, más...

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